La vigencia de Estudiantes frente a la pobreza de Huracán
En Quilmes, el equipo platense se recuperó del golpe en la Libertadores con un 2-0 que lo acercó a la cima
Por Martín Carrasco (h.) 22 de Febrero de 2010
Para LA NACION.- Estudiantes es una garantía. (Casi) siempre. Porque debía demostrar su capacidad de reacción luego del tropiezo doloroso de la Copa Libertadores, aquel 4-1 que le propinó Alianza Lima, en Perú. Debía volver a ser. Y lo hizo, con una demostración de fortaleza individual y colectiva evidente. El adversario, pobre, diminuto, que ya no resiste, siquiera, aquella polémica dialéctica de lirismo o resultadismo. Y cuando los muchachos de Sabella tienen tiempo y espacio, hacen lo que se les ocurre. Fue un llamativo 2-0, apenas. Llamativo, porque la diferencia debió ser mayor, pero en el área adversaria falló más de lo permitido. Ahora, mientras espía a Boca, su próximo adversario, está a dos puntos apenas de Vélez y Colón, el lógico puntero y el sorpresivo habitante de la primera ubicación.
Núñez fue un estandarte de correr, jugar y llegar; Verón, el cerebro de siempre en el círculo central y hasta Boselli, aun fallando un penal (pateó de manera exquisita el balón que, caprichoso, chocó contra el travesaño), es siempre una amenaza de gol.
Claro: Mauro marcó el primero, con un cabezazo luego de un córner de Verón. Desde entonces, Estudiantes ensayó un monólogo con aproximaciones serias que chocaron en el área rival. Chocaron con sus propias equivocaciones y no tanto por la labor de Huracán, deslucida de un tiempo a esta parte.
No reaccionó nunca el equipo que dirige Héctor Rivoira, que ya está siendo observado por los dirigentes, por las dudas, frente a una confusión que se extiende. Apenas Pato Toranzo (en el final, ensayó un fantástico tiro en el travesaño) enseña el camino mejor, pero no tiene compañía ni inspiración mayor a la de un puñado de minutos. Así, se complica el Globo en su anhelo de crecer más allá de la mitad de la tabla.
Para peor, Núñez se cayó en el área, Domínguez no lo tocó pero igual fue amonestado por ese penal que sólo observó el árbitro Jorge Baliño. Boselli lo falló, pero el León no se quedó. Un tiro de Verón, dentro de la confusión de la defensa de Huracán, encontró el taco de Domínguez, que empujó el balón contra su propio arco.
Y ganó Estudiantes. Como ocurre casi siempre.
(Fuente: http://www.canchallena.com)